Termina el trimestre y la meta no se alcanzó. En la reunión de seguimiento nadie miente, pero cada quien trae una explicación: «la información llegó tarde», «eso no me tocaba a mí», «soy nuevo en el área», «nadie me dijo que era para hoy».
Todas suenan razonables. Y justamente por eso son peligrosas: nos permiten seguir adelante sin preguntarnos qué hicimos, o qué dejamos de hacer, para que el resultado no llegara.
En mi libro Accountability HazloSencillo llamo a ese lugar el pozo de la inaccountability. Vale la pena conocerlo, porque casi todos hemos caído en él alguna vez.
Responsable no es lo mismo que accountable
Solemos usar ambas palabras como sinónimos, pero no lo son. La responsabilidad es algo que se te asigna: un puesto, una tarea, un proyecto. La accountability es algo que asumes: hacerte dueño, de manera personal y activa, de los resultados que tienes que lograr.
Por eso se puede ser muy responsable, cumplir con todo lo que dice la descripción del puesto y hacerlo bien… y aun así no ser accountable. La diferencia está en lo que haces cuando el resultado no aparece.
Las cinco puertas de entrada al pozo
Cuando algo no sale como estaba planeado, hay cinco reacciones que, en lugar de acercarnos a la meta, nos alejan de ella:
- Ignorar lo que había que alcanzar. Si no tengo claro el objetivo, nunca voy a sentir que lo fallé.
- Racionalizar: construir explicaciones, a veces muy elaboradas, de por qué no se logró.
- Negar que sabías cuál era el resultado esperado: «nadie me lo dijo».
- Culpar a los demás: al proveedor, al otro departamento, al jefe, al cliente.
- Usar cualquier excusa que esté a la mano: el tráfico, el sistema, el clima.
Ninguna de estas reacciones cambia el resultado. Lo único que cambian es la conversación: la mueven de «qué vamos a hacer» a «por qué no fue mi culpa».
Excusas y hechos no son lo mismo
Esto no significa que no pasen cosas. Pasan, y a veces son enormes: una pandemia, una devaluación, un pedido que nunca llegó. Son hechos, y negarlos tampoco sirve. La pregunta es qué hacemos con ellos. En el método HazloSencillo® hay una idea que resume la diferencia:
Se puede cambiar el plan, pero no la meta.
Cuando aparece un obstáculo real, la persona accountable no abandona el objetivo: busca nuevas maneras de alcanzarlo. Ajusta el camino, pide ayuda, replantea los recursos. Quien está dentro del pozo, en cambio, usa el obstáculo como cierre de la historia.
Detrás hay una convicción que atraviesa todo el libro: entre el 70 % y el 80 % de lo que nos pasa, en lo personal y en lo profesional, depende de nosotros. No todo, pero sí mucho más de lo que solemos admitir.
Un ejemplo para verlo más claro
Ejemplo ilustrativo.
Dos equipos tienen que lanzar un nuevo servicio en marzo y a ambos se les retrasa un proveedor clave. El primero informa en abril que el lanzamiento se pospuso «por causas ajenas». Todo es cierto y nadie hizo nada mal… pero tampoco nadie hizo nada distinto.
El segundo, en cuanto detecta el retraso, se pregunta qué partes del lanzamiento no dependen de ese proveedor, busca una alternativa temporal y lanza una primera versión en la fecha comprometida. El hecho fue el mismo; la respuesta, no.
Cómo salir del pozo
Salir empieza por algo incómodo: reconocer cuáles son nuestras excusas favoritas. En el libro propongo un ejercicio sencillo que funciona tanto en lo individual como en equipo:
- ¿Cuáles son los pretextos o excusas que más se usan en tu organización?
- ¿Qué le dirías a una persona que los usa?
- ¿Cuáles son los que más utilizas tú?
- ¿Qué harás para dejar de utilizarlos?
La tercera pregunta es la más difícil, y la más útil. Una vez que identificas tus excusas, empiezas a escucharlas antes de decirlas.
El siguiente paso es convertir la intención en método. La accountability no es una actitud abstracta: se sostiene en cuatro pasos que se repiten en ciclo, planear, ejecutar, evaluar y reconocer. Planear considerando lo que podría salir mal, ejecutar sin esperar condiciones perfectas, evaluar con honestidad y reconocer lo que sí se logró.
La pregunta de fondo
Hay dos tipos de personas, y también de organizaciones: las que dan resultados y las que dan argumentos, excusas o explicaciones. Las segundas suelen tener muy buenas razones. Las primeras, simplemente, encuentran la manera.
Así que vale la pena preguntártelo con calma: cuando algo no sale, ¿qué es lo primero que haces?
Si quieres trabajar este tema con tu equipo, en mi conferencia y en el taller de Accountability lo llevamos a la práctica.


