Durante más de 25 años he trabajado una tesis: las cosas pueden y deben ser mucho más sencillas, en todos los quehaceres humanos.
La incorporación de la tecnología a nuestras vidas, un permanente cuestionamiento sobre la escala de valores y prioridades, y los rápidos cambios en muchos ámbitos nos han hecho perder foco en lo verdaderamente importante, y vivimos resolviendo consecuencias y no causas.
Tenemos que regresar a nosotros mismos y buscar estar alineados en mente, corazón e inclusive estómago.