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¿Y entonces qué hacemos?, ¿nos ponemos a llorar?, ¿nos quejamos mañana, tarde y noche en redes sociales?, ¿salimos a manifestarnos?, ¿nos vamos del país?, ¿nos cruzamos de brazos y esperamos a que algo suceda?

Les puedo asegurar que soy y estoy muy consciente del desastre de salud pública que estamos viviendo y que desafortunadamente todavía cobrará muchas vidas por el pésimo manejo de la pandemia por parte del gobierno federal, de algunos gobernadores y de muchos presidentes municipales o alcaldes, y obviamente de miles de ciudadanos irresponsables o ingenuos en creer a las autoridades en su trágico recuento de todas las noches.

También estoy consciente del desastre económico que ya se empieza a ver y el que vendrá, al menos en los próximos dos años, sino es que en todo lo que resta del sexenio. Sumada a la crisis social que esto generará. Por primera vez en casi 20 años vamos a tener un incremento en los índices de pobreza extrema. El gobierno que iba a ayudar a los pobres a salir de su situación es quien más los habrá afectado y quien más pobres habrá generado.

Imagen: IDIC.
Imagen: IDIC.

Siempre está la eterna discusión de qué es más importante o qué porcentaje tenemos que ponerle a la actitud y a la aptitud. Hay quienes confían plenamente en la actitud, sin importar la aptitud y viceversa. Yo soy de los que creen que hay que buscar el justo medio ante cada situación y no puede darse una definición a raja tabla.

En el entorno que estamos viviendo y que tendremos que vivir en los meses y años por venir, tener una buena y positiva actitud será fundamental para no darnos por vencidos ante los hechos políticos, económicos, sociales e inclusive familiares que tendremos que enfrentar. Vamos a tener que saber manejar de manera óptima nuestra inteligencia emocional.

Y al mismo tiempo, deberemos tener las mejores herramientas: aptitudes. Aptitudes que ya tenemos disponibles, o bien, que vamos a tener que aprender para enfrentar los nuevos retos que ya estamos viviendo y los que vendrán. Como nunca, vamos a vivir cambios, y estos se darán mucho más rápido a los que ya estábamos acostumbrados.

Imagen: El País.
Imagen: El País.

Lo primero que debemos enfrentar de este entorno es qué queremos lograr en los próximos doce meses y tener claridad absoluta en dónde nos vemos en los próximos cinco años. Porque a partir de estas definiciones vamos a construir el resto y vamos a tener que trabajar con toda nuestra energía en lograrlas.

Y como dijera Murphy, siempre piensen que lo que va a salir mal, saldrá peor. Por eso consideren que en todo plan tiene que haber un gran margen de error y por ello es conveniente preparar varios planes al mismo tiempo. Esto les dará una ventaja competitiva enorme, ya que cuando se presente el problema, que se presentará, ya estarán listos con la respuesta.

Les pongo un ejemplo de la vida real. Acabo de terminar la revisión a un proceso de planeación de una empresa que se ubica en San Luis Potosí y está considerando muy seriamente el proceso electoral del 2021, tanto a nivel de diputados federales, como la elección de gobernador. La decisión está tomada, si Morena otra vez gana la mayoría en el Congreso, y también la gobernatura, cierran la empresa en San Luis Potosí y se van a otro estado: Querétaro o Guanajuato, o inclusive se van de México para instalarse en Texas.

¿Es ésta una buena o mala decisión? El tiempo lo dirá, lo que resulta muy bueno es que ya saben lo que van a hacer.

Ilustración: Enrique Ortega (Revista Fortuna).
Ilustración: Enrique Ortega (Revista Fortuna).

Mi recomendación siguiente, los principios de “hazlosencillo”, es que el objetivo u objetivos que se planteen sólo tengan tres elementos: un verbo con sentido de logro, un número y una fecha. “Vender 10 millones de pesos en el 2020”, así de fácil.

Estas definiciones les deberán tomar no más de una hora y les ahorrarán decenas en el tiempo por venir.

Cada objetivo planteado deberá ser acompañado por todas las acciones y/o actividades que piensen que les puedan ayudar a lograrlo, la lista puede ser muy larga y no debe preocuparles. Piensen hasta en el más mínimo detalle que les pueda ayudar a lograr lo que quieren alcanzar.

En mi metodología a eso le llamamos IDEA-ACCIÓN. Y me han tocado casos en que de un sólo objetivo salen hasta 155 actividades que tendrá que hacer la empresa para alcanzar el objetivo.

Las acciones es la ejecución y les aseguro que es la base del éxito en el logro de sus objetivos.

Imagen: Forbes México.
Imagen: Forbes México.

Recomiendo siempre dos pasos adicionales: evaluación y reconocimiento.

Para el tercer paso, es decir, evaluación, sugiero que hagan evaluaciones lo más seguido que sea posible. Hay empresas o sectores que por el tipo de negocio tienen la obligación de hacer cortes diarios a sus cuentas y esto les permite saber día a día cómo van con relación a sus objetivos. Si su organización ya está en esta lógica, los felicito y a quienes aún no implementan un sistema de seguimiento, control o monitoreo permanente, les sugiero que lo hagan a la brevedad posible.

Y olvídese de sistemas de evaluación complicados o costosos. No tienen idea cuántas empresas que en su momento decidieron entrar a algunos de estos “reconocidos” y muy publicitados sistemas, ya están fuera de ellos y sólo tienen arrepentimiento de ese mal gasto.

Finalmente, les sugiero hacer reconocimiento tangible a quien obtuvo sus logros y castigar a quien no logró lo esperado. Obviamente que en este tema hay muchos grises, no es blanco y negro el que se otorgue un premio o se de un castigo. Entre más claro lo tenga todo mundo, mejor será para todos. No comulgo con la idea de empresarios ricos y empresas pobres. Aquél que no esté dispuesto a repartir y compartir sus logros, no los merece.

Frente a la actitud de cada uno, creo que podemos hacer mucho menos desde afuera y cada quien tiene que trabajar sus circunstancias, aunque siempre hay manera de conseguir buenas guías para mejorar la actitud. La mejor y más simple “pedir retroalimentación”.

Ilustración: Mexicanos contra la Corrupción.
Ilustración: Mexicanos contra la Corrupción.

Para mejorar nuestras habilidades y aptitudes, hay un sinfín de apoyos. ¿En qué debemos conectarnos para aprender? Define tus prioridades en función del objetivo que quieras alcanzar.

Y lo ejemplifico conmigo. En mi proceso de reinvención para alcanzar mis objetivos 2020, establecidos en noviembre de 2019, y no cambiarlos, resolví que tengo que dar conferencias y talleres en el mercado americano, por ello tengo que practicar y mejorar mi inglés.

Como ven, nada está perdido y yo creo que podemos ser muy optimistas de nuestro futuro si nos ponemos a trabajar en él y no estamos esperando a que alguien lo haga por nosotros.

Fuente: https://elsemanario.com/opinion/podemos-estar-optimistas-ante-lo-que-vendra-octavio-aguilar/

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