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Imagen: Harvard Business Review.

Tres aclaraciones pertinentes sobre qué es accountability

por | 22 Jun 2021

Estas últimas semanas, afortunadamente, he estado muy activo dando talleres y conferencias principalmente sobre accountability a partir de la metodología “hazlosencillo”. Quise aprovechar este artículo para retomar el tema y aclarar algunos de los principios básicos del concepto porque hoy en día la palabra aparece por todos lados y creo que se puede malinterpretar, al menos como yo le doy el significado.

El concepto de accountability en su concepción más tradicional y original surge a finales siglo XVIII en la Gran Bretaña. Podríamos decir que es la monarquía inglesa la primera entidad pública o privada que como tal “rindió cuentas” y eso es lo que dicen los diccionarios del idioma inglés sobre la palabra accountability: rendir cuentas.

La rendición de cuentas de la corona inglesa a sus súbditos, explicando qué se había hecho con lo que ellos habían pagado como tributo, originó el concepto de accountability. Y también es el antecedente a los informes de gobierno que dan presidentes y primeros ministros cada año, el informe a la asamblea de accionistas que dan los presidentes de los consejos de administración, etc.

O. Tsay.

Imagen: Balkan Investigative Reporting Network.

La mayor parte de los diccionarios en inglés, con el tiempo, han ido cambiando la definición de lo que quiere decir accountability y ya han dejado el viejo concepto de rendición de cuentas en el pasado. Hoy se refieren a un acto en presente the quality or state of being accountable (la calidad o estado de ser accountable) o willingness to accept responsability for one´s actions (la voluntad o deseo de aceptar la responsabilidad de las acciones de uno).

El movimiento de cambiar el concepto de accountability de rendición de cuentas por algo hecho a algo presente e inclusive futuro, se inició en Estados Unidos hace unos treinta años aproximadamente.

Debo decir que todavía mucha gente en los países de habla inglesa sigue pensando en accountability sólo como un acto del pasado, es decir, de rendición de cuentas. Eso lo veo diariamente en notas periodísticas que recibo a través de un servicio de Google. Se habla mucho de temas de accountability relacionados con educación, con temas policíacos, tema por demás intenso en Estados Unidos, y obviamente con relación a lo que hacen o debieron haber hecho los políticos de tal o cual partido desde su puesto.

Así que para dejar en claro la concepción moderna de accountability, es el hecho de asumir responsabilidad personal y activa por los resultados que tuve y tengo que dar y no sólo por lo que tuve que dar.

Panfilia Iannarone.

Imagen: Inc Magazine.

En esta concepción, yo me hago accountable por algo que se tiene que lograr en un determinado plazo: lograr que se inscriban 1000 personas a mi taller de accountability “hazlosencillo” en el 2021.

Vamos ahora a la siguiente aclaración. Accountability, se traduce, por lo general, erróneamente como responsabilidad. De hecho, accountability y responsibility (responsabilidad) no son sinónimos, ya que significan cosas diferentes.

Responsabilidad es un acto que otra persona nos asigna y accountability es un acto que nosotros tomamos o asumimos como propio. Me explico. Mi jefa me da la instrucción que haga cierto reporte para nuestro jefe, y yo acepto y tomo el compromiso de entregar el reporte en una fecha y horario acordado. En el momento que yo digo que haré el reporte y lo entregaré en tiempo y forma, me hago accountable de esa responsabilidad.

Así que podemos decir que somos responsables de hacer ciertas o muchas cosas, pero no necesariamente somos accountables. Y ahí hay una gran diferencia, ya que, si yo no acepto plena responsabilidad personal por esas cosas, simplemente no soy accountable de ellas.

Panfilia Iannarone.

Imagen: Adobe Stock.

Ya sé que algunos de ustedes podrían decir que la línea entre ser responsable y ser accountable es muy tenue y yo les aseguro que, en el mundo real, en el mundo de todos los días, se hace muy marcada. Yo soy responsable de cumplir todas las reglas de tránsito de la ciudad donde vivo, no necesariamente soy accountable de hacerlo.

Otra aclaración pertinente es decir que uno puede ser bien hecho, pero no accountable. Y esto pasa mucho y todos los días en todas las organizaciones, inclusive en nuestra vida diaria. Yo trabajo en ventas en tal o cual empresa y salgo a vender el producto estrella de la compañía, vendo 100 unidades y ofrezco que haremos la entrega en tres días, siempre y cuando el cliente nos haga el depósito en menos de 24 horas. ¿Suena muy bien verdad? Pues no tanto. Porque yo no pregunté al área de producción si podía hacer esta oferta antes de hacerla, pero como la encomienda siempre es ¡hay que vender!, pues yo lo hice…

Este sencillo ejemplo lo acaba de sufrir Pfizer, la primera farmacéutica en liberar la vacuna contra la COVID-19. Sus vendedores salieron como “locos” a ofrecer la vacuna a todos los gobiernos del mundo sin medir su verdadera capacidad de producción, que sea dicho de paso, era muy limitada al inicio de su producción, ya que BioNTech, el “pequeño” laboratorio alemán cuya fundadora es la bioquímica húngara Katalin Karikó, socio de Pfizer para este proyecto, apenas podía producir una cantidad muy pequeña de vacunas. Se puede ver en la prensa la cantidad de quejas y hasta demandas que tuvo y tiene que enfrentar este laboratorio fundado en Estados Unidos en 1849 por dos primos inmigrantes de origen alemán en Brooklyn, Nueva York, por no cumplir con las fechas de entrega.

Por tanto, se puede ser bien hecho, pero no accountable. Si los vendedores hubieran sido accountables deberían haber preguntado “¿qué puedo ofrecer realmente a los clientes potenciales?”, y entonces ofrecer a los gobiernos las vacunas en unos meses o en mucho menores cantidades en el corto plazo. Puede ser también, que quien no fue accountable es el corporativo, y haya dado la instrucción de salir a vender lo que se pueda y luego atenerse a las consecuencias.

Panfilia Iannarone.

Imagen: Epstein Creative Group.

Acaban de pasar las elecciones en México. Nosotros los ciudadanos éramos (fuimos) responsables y accountables de ir a votar. Ahora toca a los políticos que han sido elegidos el ser accountables de cumplir con lo que ofrecieron hacer en campaña. Si no lo son, muchos de ellos, gracias a las recientes reformas electorales, podrán ser reelectos. Si no lo son, somos nosotros los ciudadanos quienes tenemos el derecho de exigir que sean accountables y obviamente no volver a votar por ellos.

El ser accountable no es una tarea adicional a nuestros quehaceres diarios en lo personal o en lo profesional. Se convierte en una forma de vida que da inmensas satisfacciones, se convierte en una cultura organizacional que coadyuva al logro de los objetivos de forma mucho más simple y efectiva… y sin excusas.

En accountability decimos siempre “hay que cambiar los planes, pero no la meta”, y eso se convierte en un mantra para que todos estemos enfocados en lograr resultados, en alcanzar nuestras metas.

¿Quieres saber más del tema? Te invito el próximo 8 de julio a una charla que daré vía Zoom, de las 18:00 a las 19:00 horas. ID de la reunión: 881 8589 5691, código de acceso: 456298

Por:
OCTAVIO AGUILAR
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