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Cortesía de Octavio Aguilar.

Lo que vi en Washington en enero de 2021 (Parte I)

por | 22 Ene 2021

Viajé a Washington para sentir la transición de lo que fueron cuatro años de agravios, insultos, estupideces, fanfarronerías, berrinches, groserías, beneplácitos con los supremacistas blancos, malas decisiones para Estados Unidos y para el mundo, y muchas otras cosas, y el “regreso a la normalidad” del país económicamente más grande del planeta.

La economía americana representa alrededor del 22% de toda la economía mundial, seguida de la de China, que representa alrededor del 15%, la primera pierde velocidad desde hace muchos años y con Trump eso no cambió. La economía china crece y seguirá creciendo para que en 10 años o poco más, se convierta en la economía más grande del mundo y Estados Unidos, por primera vez, en muchos, muchos años, deje de ser la economía más grande.

¿Cambió mucho Estados Unidos en estos cuatro años? A simple vista parecería que no, pero si profundizamos y rascamos un poco, podríamos decir que sí, que cambió mucho y lo hizo lamentablemente para mal, aunque como dice el dicho “no hay mal que por bien no venga”.

¿Qué descubrieron los americanos en estos cuatro años? Que siguen siendo profundamente racistas, por ejemplo. Que los pronunciamientos y hechos pacifistas del inmenso Martin Luther King y de muy valientes mujeres como Rosa Parks, aquel 1º de diciembre de 1955 al decir “no” (uno de los “no” que verdaderamente han cambiado la historia) ante la solicitud del chofer del autobús para que cediera su lugar a un hombre blanco, si bien han cambiado mucho a Estados Unidos de los años 50 del siglo pasado, todavía hay un arraigo en muchos sectores de la población americana que no aceptan la integración y éxito de negros, latinos, aborígenes, indígenas, y asiáticos en la sociedad.

O. Tsay.

Imagen: Science Magazine.

Esto es mucho más obvio en estados subdesarrollados de ese país, y entre la población rural o suburbana, que se pueden identificar fácilmente con los resultados electorales del pasado mes de noviembre, donde Trump ganó con márgenes realmente alarmantes.

Hemos sido testigos de los múltiples casos de abusos de policías, en su mayoría blancos, que han asesinado a personas inocentes por su color de piel. Así de sencillo, lo demás es querer complicarnos la vida… y los abusos también se reflejan en la cantidad de personas procesadas, condenadas y encarceladas de forma injusta en todo el sistema judicial de Estados Unidos. Aunque me cae muy bien, creo que Obama hizo muy poco al respecto en esta materia y con ello se desperdició un enorme bono político.

Esto ha traído a los ojos de todos el tema y por ello el surgimiento del movimiento “Black lives matter, too”, que de verdad ha sido un gran llamado de atención en una buena parte de la población de Estados Unidos y ha generado importantes cambios en muchos ámbitos de la vida cotidiana y del mundo de los negocios y de los gobiernos; espero que se vean y se sientan los avances realmente, muy pronto.

¿Cuántas veces han escuchado en los últimos meses que Kamala Harris será la primera mujer y primer negra en ocupar la vicepresidencia de Estados Unidos?

La complicidad y permisividad de Trump con los grupos supremacistas blancos demostró que Estados Unidos tiene problemas sociales MUY graves y que están a la vista de todos. Los incidentes del pasado 6 de enero en el Capitolio son sólo una muestra de este hecho.

Unos años antes (2017), vivimos el surgimiento del movimiento “Me too” para denunciar los abusos, acoso y agresiones sexuales hacia las mujeres en el ámbito laboral, primero relacionado con el mundo del cine y el conocido caso de Harvey Weinstein, pero que abrió una caja de pandora, de los millones de casos que se suscitan el todo el mundo, todos los días, pero que queda claro que, en Estados Unidos, era “una forma de vida” en la que el propio presidente Trump era parte muy activa.

Panfilia Iannarone.

Imagen: Vanity Fair.

Mi reconocimiento a Tarana Burke, quien acuñó el término en el año 2006, a Alyssa Milano y a Ambra Gutiérrez, por su valentía en hacer sus denuncias, y mi desprecio a quienes se subieron a esta ola, aprovechando para sus fines personales y que acusaron falsamente a personas con las que habían tenido diferencias en sus relaciones personales y que hasta suicidios provocaron.

Estados Unidos queda, está, muy dañado después de cuatro años del gobierno de Trump en muchos ámbitos.

En lo social, algunos grupos, como los supremacistas blancos que salieron del closet y se sienten empoderados. Habrá que volverlos a ubicar y tomar todas las acciones contra ellos, inclusive legales, para ubicarlos y evitar que anden sueltos. La posibilidad de que Trump busque crear su propio partido político no es lejana, ya amenazó el mismo 20 por la mañana desde la base Andrews diciendo que “volveremos de alguna manera”. ¿Se imaginan el peligro para Estados Unidos y para el mundo de un VOX americano encabezado por un tipo como Trump?

Sus constantes agravios a países como China o México, tuvo muy diferentes respuestas. Los chinos con una gran dignidad lo pusieron en su lugar una y otra vez, mientras que, en México, el gobierno que encabeza el presidente López se sumergía en un silencio cómplice o inclusive justificaba sus insultos. La mayor vergüenza, entre muchas otras, hacer el viaje a Washington en plena campaña electoral y llenarlo de elogios.

Biden y Harris tienen frente a ellos inmensos retos para reconstruir un país profundamente dividido en prácticamente dos… la mayor de las suertes por el bien de los Estados Unidos y del mundo.

Por:
OCTAVIO AGUILAR
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