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La ratificación, que no revocación, de mandato es una farsa

por | 11 Mar 2022

El próximo domingo 10 de abril habrá un proceso inédito en la historia de México. Por primera vez se utilizará un instrumento que, si fuera en otras condiciones, diría que es maravilloso.

La revocación de mandato es parte del Plan estratégico del INE 2016-2026 y del Modelo de planeación institucional del propio Instituto, ambas aprobados por el Consejo General y que quedó plasmado en el Plan integral y calendario de la revocación de mandato 2022.

En realidad, lo que se aprobó en diciembre de 2019, y que fue ampliamente buscado por muchos actores, desde hace muchos años, es un cambio constitucional en materia de consulta popular y revocación de mandato para el cargo de Presidente de la República.

Por la capacidad política del presidente, las cámaras a su favor, una Suprema Corte de Justicia, presidida por un señor bastante cuestionado, un INE debilitado, y un entorno muy caldeado, el presidente López logro que se aprobará que él fuera el primer presidente que será sometido al proceso de revocación de mandato, pero en la práctica no es más que una vil y vulgar ratificación de mandato para que el presidente cumpla con otros de sus deseos de egolatría… otro de sus berrinches.

Como en muchas cosas que hemos visto en este lamentable sexenio, el presidente López decidió que él quería ser el primer presidente que se sometiera a este proceso. Cuando en realidad él no tenía derecho a hacerlo, de acuerdo con lo que establece la Constitución.

López y Morena han violentado –de todas las formas imaginables y la son tan imaginables– la Constitución, los acuerdos del Consejo General del INE, las leyes o reglas de como debería de llevarse a cabo esta revocación de mandato y lograron que el INE se viera forzado ha realizar este proceso el próximo 10 de abril de 2022.

O. Tsay.

De una manera por demás extraña, tramposa y haciendo una campaña (no permitida) y montando módulos (no permitidos) por todo el país, el presidente y Morena lograron juntar el 3% de las firmas para que se requerían para que se hiciera el proceso de revocación, faltando unas cuantas horas para lograrlo. Hay que recordar que, en el plazo, se presentaron más de 700,000 (si setecientos mil) registros falsos, miles de credenciales de muertos, credenciales falsas, credenciales usurpadas (es decir de personas que no habían firmado), bueno hasta fotos de perros, y muchas más anomalías. El acarreo y la obtención de firmas de beneficiarios de programas sociales fue alarmante y los volverán a obligar, ahora a votar el 10 de abril si quieren seguir recibiendo sus apoyos.

Ahora, como se ha visto por muchas ciudades del país, hay carteles invitando a la gente a que vote en el proceso por el si para que el presidente se quede en su cargo. Lo extraño de los carteles es que no los firma nadie… el INE tendrá que investigar y multar a quien corresponda, aunque Morena y el presidente se victimicen, como a él le encanta hacerlo todas las mañanas.

Para que la revocación de mandato surtiera efectos y se tuviera que proceder a la sustitución del presidente, tendría que votar el 40% de los integrantes de la lista nominal o padrón electoral, es decir poco más de 37’600,000, si tomamos en cuenta que la lista nominal actual es de cerca de 94 millones de ciudadanos. Lo cual les aseguro no sucederá.

En las elecciones del 2018 el presidente López fue votado por 30’113,483 ingenuos, 32’721,004 mexicanos no votaron y 26’497,544 ciudadanos votamos por algún otro candidato. Con la popularidad del presidente (alrededor del 50-55%), que sigue siendo asombrosamente alta, a pesar de su no mala, pésima gestión, es prácticamente imposible que se logré que el 40% de los integrantes de la lista nominal vayan a votar a su favor e inclusive sumados los que votaran en su contra.

La verdad de las cosas es que este proceso esta viciado de origen y como es un hecho que no se logrará que 40% de los mexicanos con derecho a voto participemos en el proceso, el presidente y Morena buscarán culpables y le echaran la culpa al INE, a los americanos, a los neoliberales, a los conservadores (siendo él el mejor ejemplo de un mega conservador en todos sentidos), a Calderón, al pasado, y volverá a decir que agradece a los narcos por haberse portado bien en el proceso… acuérdense quien financio las campañas de los candidatos de Morena a las gubernaturas en el 2021.

¿Se acuerdan cuanta gente participo en la consulta popular para el aeropuerto, para quitar la planta cervecera en Mexicali, para enjuiciar a los funcionarios públicos (que se decía que era para enjuiciar a los expresidentes, pero eso no decía la boleta)? Ridículas cifras.

Panfilia Iannarone.

Por donde se le vea, este proceso es un berrinche del presidente López y no tiene ningún sentido complacerlo. Él y Morena, pase lo que pase, no estarán contentos con el resultado.

Es obvio que va a ver muchos más votantes por el sí, ya lo digo en el título de este artículo, es una trampa, es una farsa. El presidente quiere decir a los cuatro vientos que el pueblo lo ama, que el 60% o 70%, o el porcentaje que sea de la población que fue a votar, dijo que si quería que él siguiera en el puesto. Por eso estamos hablando de una ratificación de mandato y no de una revocación.

Las revocaciones de mandato son promovidas por ciudadanos que quieren que se vayan sus malos gobernantes. No son los gobernantes en turno los que piden las revocaciones de mandato. Todos los días, desde el púlpito mañanero, el presidente pide que se lleve a cabo este proceso ¿Por qué? Es obvio ¿no? Son solo los dictadores los que solicitan la ratificación de mandato.

En el mejor de los escenarios para México y quizás para el propio presidente, que la revocación saliera en su contra, es decir que deje el cargo. ¿Saben lo que sucederá? Morena con su poder en las cámaras nombrará al presidente de México para el resto del período presidencial y obviamente el presidente López va a influir y mucho en decidir quien lo sustituye. Es más, él y solo él decidirá quién lo sustituya. No hay como ganar este proceso. Es una victoria cantada para el presidente y por eso le urge que se haga.

Hay que ser MUY ingenuo para pensar que este proceso es un gran acto democrático para los ciudadanos mexicanos. Es solo un acto para ratificar al presidente como presidente y por ello no hay que ir a votar, es más no hay que hablar más del tema. Lo que toca es que el presidente cumpla con su mandato para que el fue electo y luego se vaya a su rancho y rápido… y obviamente sea juzgado en las elecciones del 2024, no votando por Morena, y que se le pidan, se le exijan cuentas, que se accountable, de todo lo que ha hecho mal gobernando, tolerando el avance de los carteles, militarizando al país, siendo cómplice de miles de actos de corrupción por sus cercanos, empezando por sus hijos, y muchos de etcéteras.

Por:
OCTAVIO AGUILAR
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