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Imagen: El Pais

Disrupción no ordinaria (Segunda Parte)

por | 7 Sep 2021

En mi artículo anterior me referí a dos de las cuatro grandes fuerzas (urbanización y cambios tecnológicos) que están transformando el mundo, de acuerdo al libro “No Ordinary Disruption” de Richard Dobbs, James Manyika y Jonathan Woetzel, los tres ejecutivos de la firma Mckinsey.

En esta ocasión hablaré sobre las otras dos grandes fuerzas o megatendencias: cómo responder a los retos del envejecimiento y todo lo relacionado con el incremento global en las conexiones en materia de comercio, personas y datos.

Empiezo señalando que el libro, que se publicó por primera vez en 2015, acaba de ser incorporado a la lista de los libros que todo miembro de la Marina de los Estados Unidos de América debe leer.

Los autores inician comentando sobre la tercera fuerza que “hacerse viejo no es lo que tradicionalmente era”.

O. Tsay.
Imagen: Estrategia & Negocios.

La población humana, en términos generales, se está haciendo más vieja en prácticamente todo el mundo, la fertilidad está cayendo y entonces la población mundial se vuelve dramáticamente más “gris” (graying). Si bien esta tendencia ya se veía desde hace años, inclusive décadas, en países como Japón y Rusia y la mayor parte de los países considerados desarrollados, esta tendencia en el decremento de la población joven también está llegando a China y algunos países de América Latina, entre ellos México. 

Hace treinta años pocos países y muy poca población, en relación con todo el planeta, tenían una tasa de fertilidad por debajo de la necesaria para reemplazar a cada generación que es de 2.1 niños por mujer. Pero desde el 2013, cerca del 60% de la población mundial, ya se encuentra en esta situación.

Hay que decir que India, con una población de más de 1,360 millones de habitantes, Indonesia con más de 270 millones de habitantes y Pakistán con 225 millones de habitantes, y en menor escala Brasil (214), Nigeria (212) y Bangladesh (166), son las naciones que ayudan a contrarrestar esta tendencia, debido a que sus crecimientos de natalidad son todavía muy altos.

O. Tsay.

La Comisión Europea estima que para el año 2060, Alemania perderá la quinta parte de su población actual y las personas que se encuentran en la población económicamente activa pasen de 54 millones a menos de 36 millones. Algo similar, aunque no tan alto, pasará en Francia. Mientras que en China que tuvo su pico de crecimiento en el 2012, ha descendido año tras año. En Tailandia la tasa de fertilidad pasó de 5 en los años setenta a 1.4 en este momento.

La reducción en la tasa de crecimiento o de la fertilidad global va a requerir, a pesar de la migración, de grandes retos en materia de productividad para obtener el crecimiento necesario para que la economía mundial se sostenga y, por otro lado, habrá inmensas presiones para las finanzas públicas de casi todos los países del mundo para poder atender las demandas de tanta población envejecida.

Por lo que hace a la cuarta megatendencia o fuerza disruptiva, los autores señalan que si bien ya había una tendencia a que más personas, capitales, información (datos y comunicación) se globalizaran y se movieran más rápido, el hecho de cómo todo esto empieza a “fluir” (flow), está generando cambios impresionantes. La pandemia nos dio una lección en este sentido, pues muchos de los cambios radicales y forzados que se presentaron, iban a suceder tarde o temprano; la pandemia los aceleró, como el trabajo desde casa (teletrabajo o home office).

O. Tsay.

Imagen: CIO México

Quizás el sector financiero es uno de los sectores más avanzados en este aspecto, principalmente entre las economías más desarrolladas, es decir, Europa y Norte América, pero el cambio que se percibe es que este movimiento está fluyendo de una manera global, donde las operaciones son más complejas e intrincadas, donde todo pasa por la red y ya no necesariamente por los estados, como las criptomonedas.

Asia se está convirtiendo, por mucho, en la zona o región con más intercambio en todos los ámbitos. El comercio e intercambio financiero sur-sur (países emergentes) se ha duplicado en la década pasada y sigue.

El volumen de intercambios entre China y África era cercano a los 9 mil millones de dólares en el año 2000, hoy esta cifra es superior a los 220 mil millones de dólares. El movimiento del capital global se expandió 25 veces entre 1980 y el año 2007 y no parará.

En el año 2009, por primera vez en la historia de la humanidad, más de mil millones de personas cruzaron la frontera de sus respectivos países y si bien la pandemia detuvo este movimiento de gente, en el 2023 esto volverá a presentarse, sólo que con números mucho más grandes. En 1980 apenas una quinta parte de la población cruzó su frontera.

O. Tsay.

Imagen: Universidad de Barcelona

La recesión del 2008-2009 detuvo y ralentizó algunas cosas, al igual que la pandemia que estamos viviendo, pero en un par de años este movimiento volverá a tomar fuerza y velocidad.

Como ven, se presentan inmensos retos y espectaculares posibilidades para el corto, el mediano y el largo plazo.

Estas cuatro megatendencias están generando grandes estragos y cambios muy disruptivos e importantes en muchas de las cosas que hacemos y vivimos. Dicen los autores que “virtualmente en todos los mercados y todos los sectores de la economía mundial”. Quizás algunas las tenemos muy claras, otras no tanto, pero el hecho es que están cambiando muchos paradigmas; otros, sin embargo, ya se destruyeron, por ejemplo, de cómo se hacían las cosas y cómo se están o se tienen que hacer las cosas ahora. Quien actúe rápidamente y, en consecuencia, saldrá ganador por aprovechar y aprovecharse de estas fuerzas.

El hecho de que las cuatro megafuerzas estén sucediendo al mismo tiempo, provoca que el mundo cambie radicalmente y muy rápidamente. Lo que ayudó a formar, a hacer crecer y prosperar a muchas instituciones, ahora está en el pasado, y quienes se queden atrapados o atorados en esas creencias tienen una buena posibilidad de desaparecer.

“Muchas de las creencias, hábitos, y asunciones que nos proveyeron de seguridad hoy, han perdido su resonancia”.

Hoy tenemos acceso a mucha más información y datos al alcance de nuestros dedos por medio de nuestro teléfono celular que el poder de procesamiento que tuvo la supercomputadora original. Actualmente hay teléfonos celulares inteligentes comerciales que tienen más poder de procesamiento que el que usó la NASA para poner a Neil Armstrong en la Luna en 1969. No usar esa información es un inmenso desperdicio.

O. Tsay.

Imagen: Universidad Dinamo de América.

Nuestra intuición se formó por medio de una serie de experiencias e ideas que hicieron que el mundo funcionara de una manera bastante predecible; eso ya no existe más. Los cambios eran incrementales, ahora son exponenciales. Si seguimos usando la misma lógica, es muy probable que nos estemos equivocando.

En el nuevo mundo, los ejecutivos, quienes diseñan las políticas y los individuos en general, tienen que hacer un escrutinio de sus intuiciones y básicamente borrarlas y reaprenderlas, si es necesario, dicen los autores… yo digo que es necesario.

Es necesario e imperativamente urgente ajustarse a estas nuevas realidades. Los seres humanos tendemos a ser muy lentos y poco receptivos para aceptar los cambios, principalmente los individuos u organizaciones que les ha o les esta yendo, todavía, bien. Pensar que porque hemos sobrevivido otras crisis no hay que nacer nada especial nos pondrá en una posición muy vulnerable.

Si queremos ser de los triunfadores del futuro, tenemos que tener una nueva perspectiva, iniciar y negociar el cambio y prepararnos para lo que suceda desde ya.

Por:
OCTAVIO AGUILAR
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