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Imagen: istockphoto

Accountability, pura y dura

por | 22 Dic 2021

Esta mañana de 22 de diciembre, leía, como lo hago casi todos los días, los artículos o notas más relevantes que se publican en medios de comunicación de Estados Unidos sobre el tema de accountability y me sorprendió uno que hablaba de “si era posible medir la accountability” y el segundo tema que abordaba era “si realmente se podía pedir o exigir a la gente que fuera accountable por una u otra cosa”. Y la respuesta a las dos preguntas es, muy sencilla, un contundente sí.

Déjenme poner un ejemplo “espinoso” y “controversial”. ¿Quién es accountable de que hoy no tengamos un aeropuerto de clase mundial en la Ciudad de México? La respuesta inmediata, seguro, es que lo es el presidente López Obrador y a simple vista y con poco análisis, la respuesta es correcta. Pero rasquemos un poco, sin meternos a demasiados detalles, sólo con la información que tenemos disponible en medios y redes, ¿sigue siendo el presidente López? Yo digo que no, o al menos que no es el único. De éste mi punto de vista lo es también el expresidente Vicente Fox, el entonces secretario de Gobernación, Santiago Creel, el entonces secretario de Comunicaciones y Transporte, Pedro Cerisola, y hasta de la de Turismo en turno, Leticia Navarro, obviamente el entonces gobernador del Estado de México, de muy tristes recuerdos, Arturo Montiel.

O. Tsay.

Imagen: Shutterstock

¿Por qué? Porque ante un hecho realmente menor en relación con el bien que la nueva construcción del aeropuerto hubiese generado, como era pagar un excedente a los dueños de las tierras, que quizás no se justificaba en términos reales, el valor que solicitaban estos dueños generó el famoso y lamentable incidente de los machetes de Atenco. Quienes estaban a cargo de hacer que esto sucediera ¡se rajaron! Les faltó oficio y capacidad de negociación, un hecho que si se hubiera manejado bien, hubiese resuelto muchos problemas y hubiera sido un gran logro de la administración del presidente Fox, pero terminó siendo una terrible marca para su gobierno y sentó un presente malísimo muy al principio de su gobierno.

El presidente López es obviamente accountable de haber pagado miles de millones de dólares por la cancelación del NAICM, que no era necesario hacer y obviamente es accountable de decir mentiras y más mentiras ‒como lo hace todos los días‒, como que había mucha corrupción en la construcción del mismo y a más de 1100 días desde que inició su gobierno, no hay ninguna denuncia formal sobre el tema.

Ésta es accountability pura y dura. A veces las cosas se ven totalmente diferentes si tomamos distancia de las cosas y entonces opinamos con más elementos.

¿Quién es accountable de los casi 300 mil muertos oficiales por COVID en México, o en realidad más de 600 mil según fuentes oficiales de México, como el INEGI y de la Universidad John Hopkins?

Panfilia Iannarone.

Imagen: RCI Radio Canada Internacional.

Obviamente lo son las personas que no se cuidaron, que no tomaron las medidas necesarias para evitar el contagio. Aunque hay que decir que muchas de ellas, por razones muy lamentables, tuvieron que seguir yendo a sus trabajos porque tenían que subsistir… y entonces aquí, con mucho análisis objetivo, tenemos la verdadera respuesta: el gobierno o los gobiernos municipales, estatales y el federal.

Todos sabemos que el gobierno del presidente López Obrador ha manejado pesimamente el tema de la pandemia en materia económica y sanitaria. El subsecretario López-Gatell ha dado tantas señales contradictorias, cientos de mentiras e información falsa, así como medias verdades y un pésimo actuar personal y profesional. Sé de muy buena información, que en la comunidad médica se le tiene hoy mucho desprecio. Es penoso lo que ha hecho, o más bien lo que no ha hecho el doctor Alcocer, como secretario de salud.

Está claro que en materia de salud son accountables de miles de muertes por COVID los doctores Alcocer y López, y desde mi punto de vista deberían ser enjuiciados por el tema en cortes mexicanas e internacionales. Sé que suena fuerte, pero es mi pensar. Ellos pudieron haber evitado que decenas de miles de personas murieran y no lo hicieron.

Miren, los datos son muy contundentes, en Japón que tiene prácticamente la misma población que México (125 millones de habitantes), han muerto 18,400 personas, mientras que, en México, otra vez lo digo, más de 600 mil. De los más de 5.4 millones de muertos por COVID en el mundo, México ha “aportado” el 11%, lo cual significa el 1.6% de la población mundial.

Panfilia Iannarone.

Imagen: Impresión Urgente.

Y en materia económica el desastre es responsabilidad del secretario de Hacienda y Crédito Público, de las mediocres Secretarías de Economía, de los diputados y senadores que, pudiéndolo haber hecho, no hicieron nada para apoyar a los millones de mexicanos que perdieron su empleo; tampoco apoyaron a los millones de empresarios, de todos los niveles, que perdieron sus empresas por falta de apoyos.

Así como en materia de salud, menciono sólo unos cuantos datos duros, pues en materia económica podría dar decenas para demostrar cómo el gobierno es accountable de la desgracia económica que muchas empresas están viviendo y millones de mexicanos, mientras que, en otras latitudes, la recuperación ha sido mucho más rápida y en mucho mejores condiciones. Las repercusiones de mediano y largo plazo, como ya lo fueron de corto, serán terribles para el país.

¿Es el INE accountable de que no se pueda realizar el ejercicio de ratificación de mandato que tanto quiere el presidente López Obrador? No, lo es el propio presidente y sus diputados que no quisieron disponer de un presupuesto multimillonario para que se lleve a cabo este absurdo acto. Un ejercicio que puede costar entre 3 mil y hasta 4 mil millones de pesos, y que para que tenga validez tendrían que votar más del 40% del padrón electoral, es decir, algo así como 37.2 millones de personas. 

Panfilia Iannarone.

Imagen: Inmobiliare

Sirvan estos tres ejemplos para mostrar como la accountability sí se puede medir, con los niveles de detalle que se quieran, y obviamente se puede pedir y exigir a alguien que sea accountable por lo que hizo o no hizo.

Soy enemigo de crear sistemas de seguimiento y evaluación complejos, es parte del fundamento de la filosofía y metodología “hazlosencillo”, crear sistema sencillos, claros y contundentes. He visto que los sistemas complicados ‒debo reconoce bien vendidos mercadológicamente‒ como “Balanced Score Card”, tienen sus momentos de gloria y luego desaparecen. Siempre creí y lo sigo creyendo, que era una locura de método.

En nuestros quehaceres profesional y personal, somos accountables de cosas que hicimos o que no hicimos. El fin de año del impreciso calendario gregoriano nos da la oportunidad de sentarnos a reflexionar qué tan accountables hemos sido en el 2021 al ver nuestras decisiones, cifras y tomar las medidas que juzguemos convenientes para que el siguiente año sea mejor.

Por:
OCTAVIO AGUILAR
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