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El fracaso demuestra determinación y disposición para asumir riesgos. Al fallar, no solo estamos recibiendo comentarios sobre nuestras ideas y suposiciones, también estamos aprendiendo cómo mejorar y crecer.

Los colaboradores deben sentir el lugar de trabajo seguro para que el fracaso sea manejable.

1. Hacer que los líderes acepten sus errores

Cuando los líderes cometen errores, necesitan reconocerlos, compartir las lecciones aprendidas y la forma de garantizar que no vuelva a suceder.

2. Falla en escalas pequeñas

Los grandes fracasos pueden tener graves consecuencias, fallar en pruebas se convertirá en una oportunidad más para aprender.

3. Aprender a invertir

Una mala inversión no se convertirá repentinamente en algo bueno solo por gastar más dinero y tiempo en ello.

4. Premiar los “grandes” fracasos

Esto anima a los equipos a tomar riesgos inusuales y preocuparse menos por fallar.

5. Ante el éxito, mirar hacia atrás

Conecte los puntos anteriores asegurándose de incluir todas las ideas y ejecuciones fallidas que condujeron a ese momento.

6. Normalizar el fallo

Normalizar el hecho de que los empleados no puedan ver más allá de la negatividad y centrarse en la oportunidad.