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Los Daruma son un importante recordatorio de cómo vamos con relación a las metas que nos propusimos al inicio del año o de un proyecto.

Hace 30 años, tuve por primera vez conocimiento de los Daruma y de su significado. Desde entonces siempre los he tenido presentes en mi vida, y desde algunos años, me he dado la tarea de hacer todo el ejercicio o proceso con el muñeco, como lo hacen muchas empresas y personas, principalmente en Japón.

Para efectos de este artículo y tener la información más certera posible, me puse a leer y revisar una veintena de entradas en Google y poder compartir con ustedes la mejor versión de lo que son los Daruma y su significado.

Para empezar, un poco de historia:

Los muñecos Daruma son representaciones del histórico sacerdote persa-indio Bodhidharma, nació en el año 483 d. C., en Tianzhu, Persia (luego India) y falleció en el año 540 d. C., en China. Este sabio que viajó por Japón y China en el siglo V y VI, se le atribuye el establecimiento del Budismo Chan en China y el Budismo Zen en Japón.

La leyenda dice que Bodhidharma logró la iluminación o “satori” (el encuentro con uno mismo) que es la capacidad de entender quién soy y dónde estoy; después de siete años de meditación, mientras estaba frente a la pared de una habitación en una cueva en el Templo Shaolin en China. Durante este tiempo no movió ni sus ojos ni sus extremidades; como resultado de su inactividad, las extremidades de Bodhidharma se encogieron y terminaron por caerse.

Ilustración del monje Bodhidharma (Fuente: Wikimedia).

Otra leyenda –que es la que a mí me gusta y la más popular en el Japón– relata que, enojado con el hecho de que se había quedado dormido durante su meditación, Bodhidharma se cortó los párpados en un ataque de ira, y por ello la importancia de los ojos tan abiertos en los Daruma.

¡De esto se cree que los párpados cortados cayeron al suelo y de ellos brotaron las primeras plantas de té verde de China!… Esto lo saco a colación ya que los primeros registros del cultivo del té verde están ligados a la historia del sabio monje.  

Los muñecos Daruma son la representación y abreviatura de Bodhidharma (Bodai Daruma) y son, en la versión japonesa, de color rojo, como una especie de crustáceo, hecho de papel tipo mache que se llama washi, un papel tradicional hecho a mano sólo en invierno –porque el agua fría es esencial para hacer un papel más natural con poco o ningún producto químico–.

Al igual que el Bodhidharma, los muñecos Daruma no tienen brazos ni piernas y se sientan en una pose meditativa con grandes ojos fijos y sin párpados. Otra característica de estas figuras es que cuando se les golpea de lado, éste se vuelve a la posición vertical, de ahí que se dice que es un muñeco okiagari koboshi, que literalmente se traduce como “monje que se pone de pie.” El okiagari koboshi es un juguete popular tradicional japonés de la región de Aizu, que simboliza el espíritu de fortaleza, reflejado en el viejo proverbio japonés “siete veces caído, ocho veces levantado”, y refleja la valiente actitud ante las dificultades de no rendirse nunca ante las mismas.

Es por esto que se ha convertido en un símbolo de optimismo, buena fortuna y una fuerte determinación.

El muñeco viene en muchos tamaños: el tamaño estándar es más grande que una pelota de baloncesto. Mientras que la mayoría de los Daruma son figuras masculinas, algunas localidades japonesas tienen Daruma femeninas conocidas como ehime daruma o “princesa daruma”.

La fabricación del Daruma es muy importante en la región de Takasaki, en el suroeste de Japón. Comenzó su fabricación de forma intensiva a fines del siglo XVII como una medida de alivio para los agricultores que padecían hambre. La historia es que el Templo de Daruma (hoy hay varios templos en honor al monje) instruyó a los hogares agrícolas a hacer muñecos de papel, como una forma de ganar un ingreso extra. En la actualidad, casi 100 hogares producen anualmente alrededor de 1,6 millones de Daruma, lo que representa aproximadamente el 80% de todos los Daruma fabricados en Japón.

Muñeco Daruma sin pintar.

Todos los años, entre los días 6 y 7 de enero, se celebra un mercado de Daruma en los recintos del Templo de Daruma, y cientos de miles de personas lo visitan y compran su muñeco. Aunque también se pueden comprar durante todo el año en muchas tiendas de Japón.

Hoy, algunas personas y corporaciones, mandan a hacer sus propios Daruma a reconocidos artistas para hacerlos aún más únicos.

La relación del inicio del año o del inicio de un proyecto y los Daruma tiene que ver con el hecho de que, desde hace cientos de años, en vísperas de Año Nuevo, muchas personas y corporaciones japonesas toman un muñeco Daruma y lo utilizan como símbolo para indicar el principio de una resolución, un objetivo, o el inicio de algo muy importante.

Para ello, pintan uno de los ojos –los Daruma cuando se compran siempre vienen sin los ojos pintados–, si durante el año o al final del mismo, logran su objetivo, pintan el segundo ojo. Muchos políticos, al comienzo de un período electoral, comprarán un muñeco Daruma y le pintarán un ojo, si ganan las elecciones, pintarán el otro. Al final del año, es costumbre llevar el Daruma a un templo, donde se quema en una gran hoguera o bien, muchas empresas los muestran en sus vitrinas corporativas.

Es importante que si no se logra el objetivo, se debe conservar los Daruma de objetivos no logrados, para tener presente que no somos invencibles.

Espero que el texto de este artículo, les de elementos para hacer o comprar un Daruma o algún equivalente (un alebrije podría hacer la función) y tenerlo en su oficina o empresa para tener presente permanentemente lo que queremos alcanzar. Hay, como pudieron leer, muchos simbolismos detrás del mismo… A mi me ha funcionado muy bien, y puedo decirles que en algunos años, he podido pintar los dos ojos, y en otros no lo he conseguido. Pero seguimos adelante.

Fuente: https://elsemanario.com/opinion/la-importancia-de-tener-un-daruma-para-recordar-nuestro-objetivo/

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